MAÑANA
El SEÑOR será tu confianza y él guardará tu pie de caer en la trampa.
Ciertamente la ira del hombre te traerá reconocimiento, y te ceñirás con los sobrevivientes de las iras. — Como una corriente de agua es el corazón del rey en la mano del SEÑOR, quien lo conduce a todo lo que quiere. — Cuando los caminos del hombre le agradan al SEÑOR, aun a sus enemigos reconciliará con él.
Yo espero en el SEÑOR; mi alma espera. En su palabra he puesto mi esperanza. Mi alma espera al SEÑOR más que los centinelas a la mañana; sí, más que los centinelas a la mañana. — Yo busqué al SEÑOR, y él me oyó y de todos mis temores me libró.
El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los brazos eternos. Él echará de delante de ti al enemigo, diciendo: ‘¡Destruye!’. — Bendito el hombre que confía en el SEÑOR, y cuya confianza es el SEÑOR.
¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
PR. 3:26. Sal. 76:10. — Pr. 21:1. — Pr. 16:7. Sal. 130:5, 6. — Sal. 34:4. Dt. 33:27. — Jer. 17:7. Ro. 8:31.