MAÑANA
El fruto del Espíritu es . . . templanza.
Todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible. Por eso yo corro así, no como a la ventura; peleo así, no como quien golpea al aire. Más bien, pongo mi cuerpo bajo disciplina y lo hago obedecer; no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo venga a ser descalificado.
No se embriaguen con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sean llenos del Espíritu.
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.
No durmamos como los demás sino vigilemos y seamos sobrios; porque los que duermen, de noche duermen; y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. Pero nosotros que somos del día seamos sobrios. — Enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.
GA. 5:22. 23. 1 Co. 9:25-27. Ef. 5:18. Mt. 16:24. 1 Ts. 5:6-8. — Tit. 2:12, 13.