MAÑANA
Él que me escuche habitará confiadamente y estará tranquilo, sin temor del mal.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. — El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso. — Escudo y defensa es su verdad.
Su vida está escondida con Cristo en Dios. — El que los toca, toca la niña de su ojo.
— ¡No teman! Estén firmes y verán la liberación que el SEÑOR hará a favor de ustedes. El SEÑOR combatirá por ustedes, y ustedes se quedarán en silencio. — Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por eso no temeremos.
Jesús les habló diciendo: ¡Tengan ánimo! ¡Yo soy! ¡No teman! — ¿Por qué están turbados, y por qué suben tales pensamientos a sus corazones? Miren mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpen y vean, pues un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que yo tengo. — Yo sé a quién he creído, y estoy convencido de que él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.