MAÑANA
Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.
Vendrá el enemigo como río, [pero] el Espíritu [del SEÑOR] levantará bandera contra él. — Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. Entonces el diablo lo dejó y, he aquí, los ángeles vinieron y le servían.
Fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Vístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las intrigas del diablo. — Y no tengan ninguna participación en las infructuosas obras de las tinieblas sino, más bien, denúncienlas. — Para que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos. — Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar. Resistan al tal estando firmes en la fe, sabiendo que los mismos sufrimientos se van cumpliendo entre sus hermanos en todo el mundo. — Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? El que justifica es Dios.