MAÑANA
Acuérdate de mí para bien, oh Dios mío.
Me acuerdo de ti, de la lealtad de tu juventud, del amor de tu noviazgo, cuando andabas en pos de mí en el desierto. — Yo me acordaré de mi pacto que hice contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto eterno. — Los visitaré con mi favor y les cumpliré mi buena promesa. Porque yo sé los planes que tengo acerca de ustedes, dice el SEÑOR, planes de bienestar y no de mal, para darles porvenir y esperanza.
Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más altos que sus pensamientos. — Yo . . . apelaría a Dios; a la Divinidad confiaría mi causa. Él hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas que no se pueden enumerar. — Oh SEÑOR, Dios mío, tú has multiplicado tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros. No hay nadie comparable a ti. Si intentara referirme y hablar de ellos, serían demasiados como para ser contados.
NEH. 5:19. Jer. 2:2. — Ez. 16:60. — Jer. 29:10, 11. Is. 55:9. — Job 5:8, 9. — Sal. 40:5.