MAÑANA
No dejen que se hable mal de lo que para ustedes es bueno.
Apártense de toda apariencia de mal. — Procuramos que las cosas sean honestas, no solo delante del Señor, sino también delante de los hombres. — Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo el bien hagan callar la ignorancia de los hombres insensatos.
Así que, ninguno de ustedes padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometerse en asuntos ajenos. Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence; más bien, glorifique a Dios en este nombre.
Ustedes fueron llamados a la libertad, hermanos; solamente que no usen la libertad como pretexto para la carnalidad. Más bien, sírvanse los unos a los otros por medio del amor. — Miren que esta su libertad no sea tropezadero para los débiles. –Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le atara al cuello una gran piedra de molino y que se le hundiera en lo profundo del mar. — En cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron.