MAÑANA
¡Consumado es! Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
Jesús, el autor y consumador de la fe. — Yo te he glorificado en la tierra, habiendo acabado la obra que me has dado que hiciera. — Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Todo sacerdote se ha presentado, día tras día, para servir en el culto y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero este, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de Dios, esperando de allí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados. — Él anuló el acta que había contra nosotros, que por sus decretos nos era contraria, y la ha quitado de en medio al clavarla en su cruz.
Yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. — Nadie tiene mayor amor que este: que uno ponga su vida por sus amigos.