MAÑANA
Tú eres mi porción, oh SEÑOR.
Todo es de ustedes y ustedes de Cristo, y Cristo de Dios. — [El] Salvador nuestro Jesucristo quien se dio a sí mismo por nosotros. — Dios . . . lo puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia. — Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante sino que sea santa y sin falta.
En el SEÑOR se gloriará mi alma. — En gran manera me gozaré en el SEÑOR; mi alma se alegrará en mi Dios. Porque él me ha vestido con vestiduras de salvación y me ha cubierto con manto de justicia.
¿A quién tengo yo en los cielos? Aparte de ti nada deseo en la tierra. Mi cuerpo y mi corazón desfallecen; pero la roca de mi corazón y mi porción es Dios, para siempre. — Oh alma mía, dijiste al SEÑOR: “¡Tú eres el Señor! Oh SEÑOR, porción de mi herencia, y mi copa, ¡tú sustentas mi destino! Los linderos me han tocado en lugar placentero; es hermosa la heredad que me ha tocado.