MAÑANA
Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma de estas realidades, nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente de año en año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían dejado de ser ofrecidos? — Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudieron ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.
Por tanto, puesto que los hijos han participado de carne y sangre, de igual manera él participó también de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte este es el diablo, y para librar a los que por el temor de la muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud. Porque ciertamente él no tomó para sí a los ángeles sino a la descendencia de Abraham. Por tanto, era preciso que en todo fuese hecho semejante a sus hermanos.