MAÑANA
En las muchas palabras no falta pecado, pero el que refrena sus labios es prudente.
Mis amados hermanos: Todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar y lento para la ira — Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu que el que conquista una ciudad. — Si alguno no ofende en palabra, este es hombre cabal, capaz también de frenar al cuerpo entero. — Por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado. — Pon, oh SEÑOR, guardia a mi boca; guarda la puerta de mis labios.
Cristo sufrió por ustedes dejándoles ejemplo para que sigan sus pisadas. Él no cometió pecado, ni fue hallado engaño en su boca. Cuando lo maldecían, él no respondía con maldición. Cuando padecía, no amenazaba sino que se encomendaba al que juzga con justicia. — Consideren, pues, al que soportó tanta hostilidad de pecadores contra sí mismo, para que no decaiga el ánimo de ustedes ni desmayen.
En sus bocas no se halló engaño; son sin mancha.