MAÑANA
El SEÑOR disciplina al que ama.
Vean ahora que yo, Yo Soy y conmigo no hay más dioses. Yo hago morir y hago vivir; yo hiero y también sano; no hay quien pueda librar de mi mano. — Yo sé los planes que tengo acerca de ustedes, dice el SEÑOR, planes de bienestar y no de mal, para darles porvenir y esperanza. — Mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos, dice el SEÑOR.
Yo la persuadiré, la llevaré al desierto y hablaré a su corazón. — Como un hombre corrige a su hijo, así te corrige el SEÑOR tu Dios. — Ninguna disciplina parece ser causa de gozo sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados. — Humíllense . . . bajo la poderosa mano de Dios para que él los exalte al debido tiempo.
Conozco, oh SEÑOR, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad me has afligido.