MAÑANA
Pondrás el propiciatorio sobre el arca, por encima; y dentro del arca pondrás el testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo.
Todavía no había sido mostrado el camino hacia el lugar santísimo. — Jesús clamó otra vez a gran voz y entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
Teniendo plena confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo es decir, su cuerpo, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. — Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro.
Cristo Jesús,[quien] Dios lo ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre.
Por medio de él . . . tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu.