MAÑANA
La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
Dios justo y Salvador.
El SEÑOR se ha complacido en hacer grande y gloriosa la ley a causa de su justicia.
Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en
cuenta sus transgresiones — Siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. Como demostración de su justicia, Dios lo ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre, a causa del perdón de los pecados pasados, en la paciencia de Dios, con el propósito de manifestar su justicia en el tiempo presente para que él sea justo y, a la vez, justificador del que tiene fe en Jesús. — El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados. — ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? El que justifica es Dios. — Al que no obra sino que cree en aquel que justifica al impío, se considera su fe como justicia.