MAÑANA
Ustedes tienen la unción de parte del Santo y conocen todas las cosas.
Jesús de Nazaret, . . . Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder. — Agradó al Padre que en él habitara toda plenitud. — De su plenitud todos nosotros recibimos, y gracia sobre gracia.
La unción que han recibido de él permanece en ustedes, y no tienen necesidad de que alguien les enseñe. Pero, como la misma unción les enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no falsa, así como les enseñó, permanezcan en él.
El Consolador, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, él les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que yo les he dicho.
El Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; porque no sabemos cómo debiéramos orar pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles.