MAÑANA
Tu fuerza sea como tus días.
Cuando los lleven para entregarlos, no se preocupen por lo que tengan que decir. Más bien, hablen lo que les sea dado en aquella hora; porque no son ustedes los que hablan sino el Espíritu Santo. — Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal.
El Dios de Israel es quien da poder y vigor a su pueblo. ¡Bendito sea Dios! — Da fuerzas al cansado y le aumenta el poder al que no tiene vigor.
Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo. Por eso me complazco en las debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias por la causa de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. — Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! — Marcha, oh alma mía, con poder.
DT. 33:25. Mr. 13:11. — Mt. 6:34. Sal. 68.35. — Is. 40:29. 2 Co. 12:9, 10. — Fil. 4:13. — Jue. 5:21.