MAÑANA
Todo su ser —tanto espíritu, como alma y cuerpo— sea guardado sin mancha en la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante sino que sea santa y sin falta. — A él anunciamos nosotros, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre con toda sabiduría, a fin de que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús.
La paz de Dios . . . sobrepasa todo entendimiento. — La paz de Cristo gobierne en su corazón, pues a ella fueron llamados en un solo cuerpo.
Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y nuestro Padre Dios quien nos amó y por gracia nos dio eterno consuelo y buena esperanza, anime el corazón de ustedes y los confirme en toda obra y palabra buena. — El los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.
1 TS. 5:23. Ef. 5:25, 27. — Col. 1:28. Fil. 4:7. — Col. 3:15. 2 Ts. 2:16, 17. — 1 Co. 1:8.